Helena lentamente se despertó.
Abrió los ojos para ver su entorno, pero el mareo nubló su vista y los cerró de inmediato. Esperó un memento. Lo intentó de nuevo.
Dio un rápido vistazo a la habitación que tenía un olor peculiar.
Vio la cama tamaño matrimonial, las paredes rojas, un sinfín de espejos en el techo y pared; a modo de cabecera de la cama. Vio la ventana empapada de gotas de lluvia, había parado de llover.
La habitación no era normal, ni parecía ser parte de algún hotel. «¿Un motel?»