Helena luchó por incorporarse, para frenar a Roger.
El esfuerzo la mareó tanto que su vista se volvió borrosa. A duras penas, distinguió la silueta de Russell en la cama.
Él luchó por liberar su cuerpo. Ella escuchó el crujir de las extremidades al alargarse. El rugido de dolor cuando su rostro se distorsionó. Y en la figura de su enorme cuerpo, creció un pelaje espeso y negr0.
Ella frunció el ceño, el cambio no era normal. No como un lobo común y corriente.
El equipo de Roger rodeó a Russell y