Russell estaba a punto de perder el control por la furia.
―Señor, por favor, calme su ira. Si lo mata, podríamos perder una valiosa fuente de información.
No procesó la voz de Ulises, que corrió a su lado, para mantener el ritmo de la firme marcha de Russell. El chico insistió, pero él ignoró cada una de sus palabras, pues él solo quería cortar en pedazos, con sus propias garras, al bastard0 que intentó matarla.
Si no fuera por Victoria que la quitó a tiempo, Helena habría muerto a los segundos