El cielo se teñía de un rojo intenso mientras el sol comenzaba a ocultarse tras las montañas. Helena observaba desde la ventana de la torre norte cómo las nubes adquirían tonalidades carmesí, presagio de la luna roja que aparecería esa noche. Sus dedos tamborileaban nerviosamente sobre el alféizar de piedra mientras su mente repasaba los acontecimientos de las últimas horas.
Darius había convocado a todos en el gran salón apenas el druida Malakai llegó con las noticias: los clanes enemigos habí