Mundo ficciónIniciar sesiónEl suelo aún vibraba bajo sus pies cuando el humo de la batalla se disipó. La grieta que Thäel había abierto con su poder seguía viva, respirando como una herida recién abierta en la carne del mundo. Desde lo profundo, se alzaban ecos: susurros en lenguas olvidadas, promesas rotas, y el aliento antiguo del Vórtice que ya comenzaba a filtrarse en la realidad.
—Debemos cerrarla —dijo Ardan, con el rostro cubierto de sudor—. Esta herida... podría expandirse hasta tragarnos.Kae






