— Hola.
— Muchas gracias por venir.
— Adelante.
Se me estaban agotando las frases de bienvenida. Intentaba mantener la sonrisa, pero era evidente que los invitados habían dejado de llegar hacía rato. Ya pasaban más de treinta minutos de la hora señalada en las invitaciones. Mi pulso se aceleraba con cada segundo que pasaba.
Observé la sala con disimulo, fingiendo tranquilidad, hasta que localicé a Alan entre un pequeño grupo que reía animadamente cerca de la barra. Caminé hacia él con paso fir