Zayn.
Salté un tronco caído y seguí corriendo por el bosque. Todo se veía tranquilo: los rayos de sol se filtraban entre las ramas, el aire era fresco y el suelo crujía bajo mis patas. Era un día pacífico… aunque mi mente no lo estaba.
Más temprano, mientras mi padre me ponía a cavar una zanja enorme, me había hecho un par de preguntas que todavía rondaban mi cabeza.
Salté un par de raíces más y me detuve junto a una corriente de agua. Bebí un poco y cerré los ojos, recordando aquella conversación