Capítulo 99.
A la tarde siguiente me encontraba sentada sobre el tronco de un árbol caído, justo en la entrada del territorio. El sol comenzaba a caer detrás de las montañas, tiñendo el cielo de un tono anaranjado que se reflejaba en la corteza del bosque.
Esperaba a mamá, pero llevaba tanto rato ahí que los minutos parecían haberse vuelto espesos, como si el tiempo se hubiera detenido.
El lobo blanco estaba a mi lado, echado sobre la hierba. Había permanecido en silencio casi todo el día, observando los lí