Capítulo 82.
Esperamos. Cada respiración se sentía demasiado fuerte, como si el silencio fuera a delatarnos. Nos pegamos a unos barriles olvidados, observando la tienda a unos veinte metros. De ahí venían los gemidos de las hembras. Cinco minutos pasaron, y pronto quedó claro que los humanos no apartaban la vista de esa tienda. Nadie parpadeaba, nadie se movía sin control.
—Creo que en tu visión, el lobo blanco es la distracción —susurré a Zayn—. Él entra en otra tienda para llamar la atención, tú aprovech