Capítulo 55.
Los tres días que mis padres se quedaron en el territorio del Lobo Blanco pasaron tan rápido que apenas pude procesarlos.
Mamá y papá me bombardearon con conceptos básicos de entrenamiento. Como papá le gruñía al lobo blanco cuando se acercaba, éste optó por mantenerse muy alejado de nosotros.
Me alegré de que, aunque no fuera muy buena, el entrenamiento con el tío Gail no fuera un desperdicio, pues con mi nueva fuerza todo era mucho más sencillo. Incluso pude seguir el riumo de papá durant