Capítulo 44.
Esa noche, sin embargo, el entusiasmo se mezcló con algo que no esperaba.
Me había acostado temprano, igual que todos, y trataba de conciliar el sueño cuando un ardor extraño comenzó en mi piel. No era solo un picor como antes. Esta vez fue como si algo en mis venas se encendiera, recorriéndome de pies a cabeza.
Me retorcí bajo las mantas, mordiéndome el labio para no hacer ruido. Era calor, pero no fiebre. Era energía… pero también un peso extraño, como si mi cuerpo estuviera tratando de r