Capítulo 138.
Durante los siguientes días seguimos avanzando hacia el Norte sin grandes contratiempos. El paisaje cambiaba poco a poco: los bosques se volvían más densos, el aire más frío, y el olor de la sal desaparecía hasta quedar solo tierra húmeda, musgo y piedra antigua.
Extrañaría los peces y los crustáceos, pero ya le pediría a papá que fuéramos por un par como un tiempo padre e hija.
Pasamos por un par de aldeas humanas más, pequeñas y discretas, y en casi todas encontramos lo mismo: el paso de l