Capítulo 121.
El portal se abrió con un sonido agudo, casi como un suspiro que hubiese estado atrapado entre dos mundos. Más allá, la figura de mamá apareció de pie detrás de su escritorio, un montón de papeles cuidadosamente ordenados y una taza de té aún humeante a su lado. Su rostro se iluminó con una mezcla de alivio y preocupación al vernos.
Papá habló desde mi espalda.
—¿Estás lista, cariño? —le preguntó al mirarla, usando ese tono dulce que solo usaba con su familia.
Mamá dejó todo lo que tenía entre