Capítulo 119.
Papá y Alderik regresaron a la cubierta, y solo entonces me percaté de que… oh no. Yo sola me había acabado casi todo el pez.
Me quedé mirando la espina como si pudiera regenerarse milagrosamente. Sentí una punzada de culpa. No era mi intención devorarlo así, pero la comida seguía sabiendo demasiado bien, como si mi cuerpo aún intentara compensar las dos semanas anteriores. Alderik no había comido en todo ese tiempo tampoco y yo… bueno, prácticamente había arrasado con su parte.
Quizá yo tambié