Capítulo 107.
A la mañana siguiente, Zayn me detuvo justo cuando estaba por cruzar la puerta.
—Espera —dijo con esa voz ronca que usaba cuando estaba por hacer una tontería peligrosa.
Me giré despacio, frunciendo el ceño.
—¿Qué haces?
—Quiero abrir el espejo —respondió, y antes de que pudiera decir nada, ya estaba levantando la mano.
—Zayn, no. Apenas puedes mantenerte de pie.
—Estoy bien —mintió descaradamente.
Le gruñí, más por reflejo que por enojo, pero no me hizo caso. Lo vi concentrarse, su poder vibra