Ezekiel
El grito en mis sueños me despierta. Es un alarido infantil, desgarrador, y está dirigido a mí.
—¡PAPÁ! ¡EZEKIEL!
Me siento de golpe, con la respiración entrecortada, los músculos tensos y un sudor frío recorriéndome la espalda.
La habitación está en penumbras, pero no es la oscuridad la que me inquieta.
¡Es esa voz!
La misma que me ha estado persiguiendo en mis sueños durante las últimas semanas. La misma que regresa, una y otra vez, como un susurro entre las tinieblas.
La misma qu