Ezekiel
Siento como un intenso calor comienza a apoderarse de mi interior, al punto en el que me quema.
Un poder, que reconozco como propio de un Alfa, se despliega dentro de mí, como un relámpago bajo mi piel, un fuego que reconozco, un fuego fatuo, antiguo, que arrasa mis entrañas. Es como si cada fibra de mi ser se tensara al máximo, como si mis huesos se hubieran convertido en brasas al rojo vivo.
Pero no es solo el poder…
¡Es un llamado inconfundible!
Un tirón visceral, un anzuelo de luz