Capítulo 82: Solo me qieda ella.
El silencio que siguió a la partida de Eiden no fue un alivio, sino un vacío ensordecedor. Me levanté del Trono Azuleja, cada músculo tenso, listo para la violencia. El aire del Gran Salón, contaminado por la traición, me asfixiaba. COntaminado por las recientes traiciones de mi hermana y Eiden.
Joder. el dolor de cabeza era intenso.
Los pensmientos de matar eran cada vez mas fuertes.
La droga del lobo hueco me había tostado las neuronas pensantes.
Si era honesto, Alana tenia razón al decir