Una semana después del nacimiento del bebé, la mansión de Lena había dejado de sentirse como un escondite silencioso en medio del bosque. Durante días, lobos de distintas manadas cercanas habían llegado hasta la casa para llevar comida, ropa para el niño o simplemente para comprobar con sus propios ojos que Alana estaba viva y que el bebé realmente existía. La noticia se había extendido rápido entre ellos, porque no era común que naciera un híbrido y mucho menos en medio de todo el caos que Dar