El ambiente dentro de la mansión cambió de un momento a otro. La tranquilidad que habían conseguido después de aquella noche desapareció apenas el primer grito de Alana rompió el silencio de los pasillos. Fue un sonido fuerte, desgarrador, capaz de hacer que todos los presentes se quedaran inmóviles por un instante.
Sonja seguía descansando en una habitación de la planta baja bajo vigilancia, pero toda la tensión de la casa ahora estaba concentrada en el cuarto principal.
Alana estaba recostada