Lucian caminó por la nieve sin sentir el frío ni el dolor de sus heridas. No le importó que Daren Kirk se hubiera ido ni que el jardín estuviera destrozado. Solo tenía una imagen en la cabeza: Lena cayendo desde el segundo piso. El zumbido en sus oídos era fuerte, pero se obligó a avanzar hacia los arbustos donde la había visto caer.
La encontró tirada entre las ramas rotas. Estaba muy pálida y no se movía. Lucian se arrodilló a su lado. La herida de su pecho, causada por la daga de obsidiana,