La pelea se trasladó al vestíbulo de la mansión. Cada golpe que conectaba resonaba como un trueno. Lucian usaba su fuerza bruta, derribando muebles y columnas de madera para intentar acorralar a Daren, mientras que este último peleaba con una elegancia mortal, usando puntos de presión y golpes rápidos que buscaban las heridas abiertas de Lucian.
—¡Te devolví a tu hermano y así me pagas! —gritó Daren, lanzando un puñetazo que Lucian detuvo con la palma de la mano, aunque el impacto lo hizo retroceder—. ¡Sin mí, Veer sería ceniza!
—¡Sin ti, Veer sería un hombre, no una cáscara vacía! —contraatacó Lucian, logrando conectar un cabezazo que hizo que Daren tambaleara.
Alana, desde el suelo, veía la lucha con horror. Intentó levantarse, pero sus piernas le fallaron. Miró hacia las escaleras; Eiden seguía arriba, inconsciente. Miró hacia la puerta; el cuerpo de Lena estaba en los arbustos. La desesperación la envolvió, y sintió cómo la marca de su frente pulsaba de nuevo, pero esta vez de una