Capitulo 47.
Me encontraba frente al espejo del baño, con las manos temblando tanto que casi tiro el frasco de mi base especial. El pánico, ese viejo conocido, me apretaba la garganta con más fuerza que nunca.
— No, no, no... por favor, ahora no — supliqué en un susurro, mientras intentaba aplicar una tercera capa de corrector sobre mi pómulo.
Pero era inútil. Mi piel, esa superficie que durante años había logrado camuflar con mezclas químicas y polvos de alta cobertura, se había vuelto rebelde.
Era como si