Capítulo 28. La ceniza no olvida.
La noticia llegó con un zumbido seco en el auricular.
—Leonor sobrevivió —dijo Iván, al otro lado de la línea—. Pero no por mucho si seguimos en este juego sin mover ficha.
Emilia colgó sin responder. Lo necesitaba, pero no ahora. No con la furia recorriéndole las venas como un ácido lento. Caminó hasta el ventanal del apartamento donde se había refugiado desde su última aparición pública. Desde allí, la ciudad parecía una maqueta muerta: edificios dormidos, calles quietas, la ilusión de que to