Capítulo 24. La sombra que escucha.
Leonor Márquez llevaba más de quince años al servicio de Eloísa Restrepo de Castaño. La conocía mejor que nadie: sus silencios, sus rutinas, sus palabras disfrazadas de cortesía. Sabía qué perfume usaba cuando estaba a punto de dar un golpe, y qué tono de voz adoptaba cuando fingía calma y estaba a punto de estallar.
En la mañana, como tantas otras, la acompañó en su ritual cotidiano: desayuno en la terraza, lectura cruzada de tres periódicos impresos, y un café negro sin azúcar en taza de porc