Capítulo 21. El rostro detrás del telón.
En las oficinas del Senado, ocultas entre pisos de mármol y alfombras diplomáticas, Álvaro Serrano recibía el dossier con una mueca mal disimulada de fastidio. Vestía como siempre: traje a medida, corbata sobria, y esa sonrisa medida que usaba tanto para las cámaras como para las traiciones.
—¿Esto ya circula en los medios? —preguntó, hojeando los documentos que su asistente acababa de colocarle sobre el escritorio.
—La filtración se hizo anoche. Desde una cuenta sin rastreo claro. Todo apunta