Capítulo 20. El hijo del silencio.
Julián no volvió a dormir bien después del atentado.
El estallido de los disparos no lo despertaba. Era otra cosa: la mirada de su madre después. Fría, concentrada, con los ojos fijos en el suelo como si ahí, entre las balas y los gritos, se le hubiera terminado de morir algo que ya estaba roto.
No hablaban mucho desde entonces. Emilia lo abrazaba más fuerte. Le dejaba la comida lista, le preguntaba si había dormido, si todo estaba bien en el colegio. Pero sus ojos… sus ojos estaban en otro lug