A la mañana siguiente, durante el desayuno, Susan le expresó sus dudas a su jefe, y él la autorizó a salir. Acompañada por guardaespaldas.
Ella fue a un hospital cercano y recibió su vacuna. Luego regresó a la mansión y se entretuvo el resto de la mañana enfrascada en si labor.
A la hora del almuerzo, sonó su alarma, ella cerró su laboratorio con llave y se fue a la cocina.
Allí le sirvieron un almuerzo ligero, y mientras comía, vio el periódico que yacía sobre la mesa. Lo miró con curiosidad,