—Quiero que sepas, que aún me duele tu bofetada. Y que me la cobraré, pero ahora, me conformaré como atormentarte, como tú me atormentas .- amenazó él, lloviendo pequeños besos sobre el rostro de ella. Por un momento, Susan se dejó adormecer por su olor, su calor, y la sensación de su cuerpo junto al suyo, pero entonces, el rostro Nuur Burhan apareció en su mente, y salió de la cama con un salto.
—Esto ha sido un mal entendido, Señor al Gala. Vine porque la herida de mi mano está peor, y requie