Ricardo y Camila estaban en la cocina, intercambiando miradas de preocupación. Ambos sabían que Ariadna había perdido el trabajo, pero decidieron no decirle nada por el momento. Había pasado por demasiadas cosas últimamente, y añadir otra carga emocional solo empeoraría la situación. No querían que ella se sintiera presionada.
Todavía Ricardo seguía a la espera de que Maximiliano le diera una respuesta, pero los días se hacían largos sin que este dijera ninguna palabra al respecto.
—Lo mejor es