La música y las voces se mezclaban en un murmullo constante, la atmósfera estaba cargada de risas y conversaciones entrelazadas, pero Leonardo solo tenía una cosa en mente: sus hijas.
Para Leonardo todo eso se reducía a una sola búsqueda. Sus ojos recorrieron el salón con precisión, escaneando la multitud hasta encontrar a sus hijas.
Aisha estaba en la barra, rodeada de un par de hombres que parecían completamente embelesados con ella. Movía su copa con gracia, dejando caer sonrisas provocador