El tren de Madrid a Valencia llegó puntual la tarde del 31 de diciembre y Víctor, Ariadna y Darcy bajaron al andén entre el bullicio de viajeros cargados de maletas y bolsas de regalos.
Víctor llevaba una sonrisa ancha, emocionado por ver de nuevo a los padres de Ariadna después de tantos años, mientras ajustaba la mochila de Darcy sobre su hombro. Ariadna, en cambio, apretaba la bufanda gris contra su pecho, los nervios revolviéndole el estómago al pensar en unir sus mundos bajo el mismo tejad