— ¿ Sabes lo que pasa ? — Mara no conseguía verle la cara.
Estaba sentado en su sillón, perfectamente cubierto por la oscuridad del rincón.
— Pasa que las acciones tienen consecuencias. —
Dejó el teléfono por el que estuvo hablando algunos minutos antes, sobre la mesilla.
Las manos de Mara comenzaron a temblar, haciendo tintinear los platos que llevaba sobre la bandeja de madera.
— ¿ Te crees muy lista? — se puso de pie.
Ella caminó hacia atrás, pero pronto la alcanzó.
— Estarás contenta…