—¿ Te importaría ahora que está plácidamente dormido explicarme cómo es posible que hayas metido a este niño bajo mi techo? —
—¿Tu techo?—
— Perdona no me percaté de que habían distinciones de repente entre tus propiedades o las mías. Hasta donde yo sabía íbamos a casarnos en apenas dos semanas y todo entre nosotros estaba solucionado. — Alice cruzó los brazos al pecho. — Ahora de repente desapareces por varias horas, nadie en tu oficina se atreve a decirme a dónde has ido y tú vuelves a cas