CAPÍTULO 40

Javier 

Miraba el reloj desesperado, Bell tenía media hora de retraso. Riana indicó que ella ya estaba lista y que en pocos minutos estaría aquí. Pero el tiempo pasaba y ella no aparecía. 

—¿No tienes noticia de Bell? —preguntó mi amigo Carlos 

—No, y me está preocupando, aunque el tráfico estuviera pesado, Bell ya ten

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