Izabell
No hay mayor orgullo para una madre ver a sus hijos graduarse o culminar la primaria, pero no había mayor satisfacción que ver a tu hija vestida de blanco a punto de subir a un altar para enlazar su vida junto a la persona que ama.
Eva tenía puesto un hermoso vestido blanco, su cabello tenía un peinado elegante acorde a la ocasión y en sus manos llevaba un ramo de rosas blancas.
—Mamá, por favor no vayas a llorar. Tu maquillaje está hermoso para que lo quieras arruinar en este momento