CAPÍTULO 25

Era la más preciosa obra de arte que había visto en mi vida, se notaba que él creador había tenido demasiado cuidado para esculpir su rostro y todo su cuerpo.

Admiraba su belleza mientras que los rayos del sol daban directo en su rostro, quería acercar una de mis manos y acariciar su mejilla, nariz, cuello, hombros, pectorales y más allá. ¿Y si esto era un sueño? pellizque uno de mis brazos —¡Auch! —no era un sueño, todo era verdad, Javier estaba a mi lado, él y yo ¡Dios mío! ni siquiera en m
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