Llegamos empapados a la casa de Javier, me encontraba tiritando del frío, mi ropa estaba toda mojada, debido a la lluvia. Necesitaba cambiarme de ropa con urgencia porque si no terminaría con una neumonía
—¡Acompáñame, nos quitaremos la ropa mojada! —Mencionó Javier, lo miré y estaba igual de mojado que yo, pero a diferencia de mí, él sí se veía sexy, no me molestaba verlo de esa manera, cabello mojado, su camisa pegada a su cuerpo en verdad que tenía una panorámica muy sexy de su cuerpo. —¿Bel