Mundo ficciónIniciar sesión—Hola, soy tu salvador.
Lo había dejado en visto tres días. No sabía si quería enfrentarme de nuevo a su rostro. Me preguntaba cómo había conseguido mi número mientras desayunaba en la pequeña mesa del comedor, cuando llegó mi hermana, lista para ir a trabajar, y me dijo con un tono pícaro:—¿No has recibido ningún mensaje inesperado?Eso activó todas mis alarmas.—Tú le diste mi número.—¡Te escribió! —dijo dando brincos como una adolescente.—¿Quién te






