Las 2:45. Mi vestido más simple. El que no dice "me he arreglado para ti", sino "me da igual, pero no quería ir en pijama". Mentira. Me lo probé tres veces.
Mi hermana se asoma a la puerta de mi habitación con una sonrisa de suficiencia.
—¿ Porque te miro y pareces una condenada a muerte?
—No pasó nada —miento.
—Claro. Por eso tienes las manos sudando.
La miro. Ella no sabe que en otro mundo, en otro tiempo que solo existió en mis noches, un hombre con esa misma cara me prometió un reino y me e