El día había transcurrido entre risas y complicidad. Con Charlotte a mi lado, mi mundo parecía por fin completo. Su presencia era un bálsamo que disipaba cualquier sombra de duda. Sin embargo, al caer la tarde, ella tuvo que marcharse hacia la casa que sería su nuevo hogar, mientras Harry me acompañaba de regreso a la mía.
El camino fue tranquilo, iluminado por los últimos rayos del sol. Caminábamos en un silencio cómodo, nuestros pasos al unísono sobre el sendero de gravilla.
—Hoy fue un día m