—¿Me vas a contar o tengo que sacarlo con tenazas?
Olivia está apoyada en el marco de la puerta, los brazos cruzados, el pelo todavía húmedo formando pequeños rizos pegados a las mejillas. Tiene esa sonrisa suya, la de ya lo sé todo pero quiero oírlo de tu boca.
Yo no respondo. Sigo recogiendo los mandos de la PlayStation y las tazas de chocolate. Las llevo a la cocina. Abro el grifo. Enjuago. El agua fría me ayuda a bajar la temperatura de la cara.
—Ofeli