Miré a mi alrededor, pero no la vi hasta que noté un grupo de gente reunida en el parque y precisamente debajo de un palo de mango de esos que tanto le gustaba.
Entre las zonas que la multitud no llegaba a cubrir, creí ver una figura conocida.
Parecía ser Nola.
Mis pasos se tambalearon mientras me apresuraba hacia allá, derramando casi todo mi café en mi mano. El líquido hirviendo dejó una quemadura roja alrededor de mi palma.
Su cara estaba pálida, y yacía en el suelo, inmóvil.
Sin importar nad