Esta era la primera vez que Henry mostraba verdaderamente preocuparse por mí. Pero era cómico a decir la verdad: hasta ahora, después de divorciarnos, se daba cuenta de que había perdido peso.
Al parecer, yo siempre había escondido bien todo frente a él.
Pero nunca fingí. En verdad la vida se me estaba yendo de los dedos a pasos agigantados.
Antes de que pudiera responderle, Henry recibió una llamada y se preparó para irse.
Estábamos cerca, así que escuché la voz suave de una mujer al otro lado,