Provocando la furia de su Alfa.
El jóven jefe de la mafia mexicana, al escuchar la respuesta de su mano derecha, supo que su amigo no estaba teniendo un buen día.
— Wow... ¿Pero que fue eso? Estamos de malitas hoy, ¿Eh? — Degél comentaba desde su lugar de trabajo, al menor de los mafiosos Rodríguez no se le veían los dedos, estaba redactando un contrato para una nueva sociedad que tenía en puerta, ellos siempre se aseguraban de tener el control de las negociaciones.
— Estoy normal, Degél, del mismo humor que todos los