Los mafiosos revisaron meticulosamente la hechura del deslumbrante anillo de oro y esmeralda.
— No lo entiendo Oliver, ¿Por qué si el regalo de ese CEO es espectacular, estás de tan mal humor? Eres muy raro. — Degél hacia la pregunta indicada
— Responde Oliver, no es usual que tú estés tan enfadado, o por lo menos no más que nosotros. — Emill recalcó.
— Aaagr... Les voy a contar, Pero espero que el idiota de Axel no se entere de lo que voy a decirles o los culparé a ustedes. — Oliver s