Candice, mí amor...
Afuera Oliver había recibido un disparo a la altura del hombro, el mano derecha sangraba profusamente, se había roto la camisa y se la había atado al brazo, este le dolía como el infierno pero no se iba a detener por eso, sus primos estaban adentro y tenía que pelear hasta que no tuviera mas fuerzas, seguir disparando sin importarle cuanto dolor sentía, las balas se escuchaban rozar el viento y el seguía matando enemigos
El mano derecha de la mafia mexicana, que ya se hacía que esa noche i