En la mansión de Diane, sus padres estaban disponiendo todo para que ella estuviera cómoda, la jovén Ferreti quiso quedarse en su casa, se sentía más cómoda y tenía todo a la mano, dos mucamas, una más de apoyo, un jardinero, un chófer y dos cocineras.
— Señorita Ferreti, el terapista ya ha llegado, está esperando en la sala de estar, ?Quiere que lo hagamos pasar?
— Si, ni me gusta sentirme así, las piernas apenas las siento y con la barriga creciendo cada vez más, no puedo poner en pelig