182. Ruinas del pasado
Amber
El escenario era exactamente el mismo.
La misma sala. La misma postura controlada. El mismo hombre.
Mi mente estaba lúcida, despierta, consciente de todo lo que me habían robado. Durante tres años viví en la ignorancia. Cuando me encontró, creí en las verdades a medias, en las miradas suaves de Leonardo, en las promesas susurradas en la oscuridad. Pero ahora todo estaba claro. Cada pieza encajaba y la mentira se revelaba en su forma más cruda.
Estaba embarazada de él.
Otra vez.
Y, otra vez, intentaba manipularme.
Respiré hondo, luchando contra la oleada de furia que me consumía, y cerré la puerta tras de mí con un golpe seco. El sonido resonó por la sala, rompiendo el silencio denso que se había instalado entre nosotros. Leonardo no reaccionó de inmediato. Solo exhaló despacio, como si reuniera fuerzas antes de hablar.
“Entra y siéntate”, dijo, señalando la silla frente a él.
La autoridad en su tono no hizo más que avivar mi rabia.
“No voy a sentarme”. Mi voz salió afilada, carg