181. Asuntos pendientes
Leonardo
La reunión ya llevaba más de cuarenta minutos y mi paciencia estaba al límite.
En la pantalla, Vancelos, CEO del Grupo Delux, mantenía esa expresión calculadora de siempre, pero yo distinguía la tensión en su mirada. Sabía que estaba acorralado, y esa parte del juego siempre me había gustado. El problema era que pretendía negociar como si estuviéramos tres años atrás, y eso era una falta de respeto a lo que la MGroup se había convertido.
“Treinta millones, Martinucci. Ese fue el valor acordado anteriormente. Sabes que es un precio justo”, dijo, cruzándose de brazos y recostándose en la silla como si tuviera la sartén por el mango.
Solté una risa seca, sin una pizca de humor.
“¿Justo? Vienes a buscarme después de apostar por Calton, perder millones en un contrato mal gestionado, y crees que voy a tenderte la mano como si nada hubiera pasado.”
Vancelos entrecerró los ojos.
“El mercado ha cambiado, Martinucci. Sé que quieres ganar más, pero treinta millones sigue siendo una cifr